
La entrega de un inmueble es el mejor momento para documentar su estado real y organizar las decisiones que vienen después. Una revisión metódica ahorra improvisaciones, retrabajos y compras que no encajan.
Antes de la visita
Lleva el plano disponible, el inventario de acabados ofrecidos y una lista por espacios. Reserva tiempo suficiente: revisar con calma es más útil que intentar memorizar todo al final.
- Celular cargado para fotografías y video.
- Cinta métrica, cargador pequeño y bombillo de prueba.
- Cinta de enmascarar para marcar observaciones.
- Documento donde queden registrados los pendientes y responsables.
Revisión por sistemas
Abre puertas y ventanas, observa sellos y nivelación, prueba tomas e interruptores, verifica desagües y presión de agua. Mira los encuentros entre pisos, muros, mesones y muebles: allí suelen aparecer terminaciones incompletas.
- Humedades, fisuras, manchas o cambios de tono.
- Funcionamiento de cerraduras, bisagras y ventanería.
- Pendientes y evacuación de agua en duchas, balcones y zonas húmedas.
- Estado de enchapes, juntas, pintura y carpintería.
- Ubicación real de puntos eléctricos, hidráulicos y de gas.
Mide antes de comprar
Una medida en plano no siempre refleja guardapolvos, columnas, giros de puertas o puntos técnicos. Registra ancho, fondo y altura de los lugares donde irán sofá, mesa, cama, nevera, lavadora y almacenamiento.
Si planeas diseño interior o mobiliario a medida, esta información permite pasar de inspiración a una propuesta viable.
Después de recibir
Organiza las observaciones por prioridad y conserva evidencia fechada. Antes de intervenir acabados o instalaciones, verifica qué puede afectar garantías y coordina el orden lógico entre correcciones, diseño, obra, mobiliario y ambientación.